Puerto Rico mantiene vivas sus esperanzas
February 7, 2010 by george

Puerto Rico tuvo los bates acendidos en la Serie. Foto de Josmar Martinez
Por Richie Lugo Marrero
Especial Ebeisbol.com
La novena boricua hizo lo suyo. Obligada a ganar por cuarto día seguido, salió al campo en son de guerra ante los Naranjeros de Hermosillo, logrando un decisivo triunfo por 8-2 que le dejó con esperanzas de ir por el trofeo de la Serie del Caribe 2010.
Al menos, provisionalmente. Con una marca de 4-2, su supervivencia está en manos dominicanas. O también podría decirse en manos de Venezuela. Será el resultado entre esos dos equipos, al cierre de la jornada dominical, los que determinarán la ubicación final de Puerto Rico: una victoria merenguera sellaría el clásico caribeño, pero una derrota dominicana produciría un decisivo juego el lunes en Isla Margarita.
Independientemente de lo que ocurra más tarde entre Caracas y Escogido, no hay que bajar la cabeza. Fue su coraje deportivo lo que le dio vida al evento. En vez de destemplarse cuando la crisis se asomaba, dio cara y sacó pecho. Jugó con dignidad y le puso sazón.
Como han hecho esta tarde. Tenían que dejar el cuero ante México. Y lo hicieron. Al derecho Mario Santiago se le asignó la misión. Volvió a ser dominante en las cinco entradas de labor. Solo cuatro indiscutibles y dos carreras inmerecidas, antes de dar paso al bullpen mayagüezano. En total, Santiago completó 12 innings, permitió una sola carrera limpia y propinó 11 ponchetes, concluyendo con una tacaña efectividad de 0.75.
Los bomberos del dirigente Oliveras cumplieron otra jornada digna. Pete Parise, Bill Simas y Saúl Rivera se combinaron para pintar de blanco a los Naranjeros en los restantes cuatro capítulos.
De hecho, Parise (0.00 de efectividad en 6 innings) y Simas (1.80 en 5 capítulos) encabezaron una pequeña milicia que no falló al llamado de auxilio de su manager y que también incluyó a Efraín Nieves (0.00 en 4.2 episodios) y Orlando Román (0.00 en 5.1 entradas).
En un partido de intensa exigencia, los Indios marcaron el ritmo a partir del segundo inning. No presagiaba mucho, tras dos outs, pero Ángel Sánchez y Edwards Guzmán batearon sencillos en sucesión, poniendo el 1-0 en la pizarra debido a un error del jardinero derecho Karim García.
Con Guzmán en la tercera base, el noveno bate Miguel Abreu dio triple entre el central y derecho, ampliando la ventaja a 2-0. El derecho mexicano Pablo Ortega estaba en aguas profundas porque llegó el turno de Jesús ‘Motorita’ Feliciano. El mejor bateador de la serie ya había sonado su madero en el primer episodio. Y repitió con un tablazo hacia el derecho, remolcando a Abreu para el 3-0.
Los aztecas no pretendían dar tregua. En la parte baja del cuarto acto marcaron dos rayitas con un bambinazo de Luis Cruz, cerrando el score a 3-2.
Pero Mayagüez aún tenía pólvora y respondieron con dos carreras en el quinto y otras tres en el sexto, para despegarse decisivamente a 8-2. En este ataque vale destacar el trabajo de Armando Ríos, que estalló con dos dobles y tres impulsadas.
Es Jesús Feliciano quien merece un párrafo aparte. Es la brújula de sus compañeros. No se sabe cómo los genios de las Grandes Ligas no han sabido valorar la eficacia de este jugador. Puede batear en cualquier nivel -lo demostró en el Clásico Mundial de Béisbol y ni hablar en las ligas menores-. Tiene buenas piernas y su guante es como la seda. Es mucho más, sin embargo: es el alma de todo festín ofensivo en su escuadra. Justificado tiene el apelativo de Motorita: es donde se montan sus compañeros cuando el juego requiere de un agitador.
Para un equipo que llegó a Isla Margarita sin condecoraciones y cargando un pasado torturador, por la falta de coronas durante toda una década, su racha de cuatro victorias deja buen sabor en boca.
Y a decir verdad: no importa si no hay un día adicional de juego ante los quisqueyanos. Los Indios de Puerto Rico le pusieron belleza al certamen. Y gran crédito merece su manager Mako Oliveras. A los equipos de Oliveras hay que matarlos en la raya. O mejor dicho, hay que asegurarse que estén bien sepultados. Porque mientras respiren, pueden hacer daño e incluso, hasta resucitar. Como hicieron aquí.
Muchos le aplicaron los santos óleos, convencidos de su inutilidad luego de sus dos derrotas iniciales. Pero olvidaron enterrarlos. ¡Que error!. Oliveras los resucitó con su maña, trabajando con sus mentes y aplicando su sapiencia beisbolera. Unas veces usando la lógica y en otras ocasiones guiado por sus corazonadas.
Los Indios ya han realizado un gran esfuerzo para recuperar el prestigio beisbolero de su nación. Eso vale y se agradece.





Comments
Feel free to leave a comment...
and oh, if you want a pic to show with your comment, go get a gravatar!