
Jesus Feliciano celebra su quadrangular contra Venezuela. Foto de Josmar Martinez.
Por Richie Lugo Marrero
Especial Ebeisbol.com
Otra vez con su cuello rozando el filo de la espada, el equipo de Puerto Rico se vengó de los anfitriones, Leones de Caracas, para sumar tres triunfos corridos y mantener sus opciones de levantar el trofeo campeonil de la Serie del Caribe 2010.
Con un poderío ofensivo arollador y un pitcheo efectivo -solo concedió cuatro hits -, los Indios despacharon a Venezuela, por 7-1, llegando a la tanda dominical con la posibilidad de empatar en el primer puesto.
Y el triunfo tiene sus méritos. Un revés los sacaba de carrera. A su vez, el anfitrión jugaba por orgullo y así siempre es peligroso. Por eso era imperioso presionar desde temprano.
Ese momento llegó en en la tercera entrada. Después de dos outs, los boricuas ligaron tres hits consecutivos de Miguel Abreu, Jesús ‘Motorita’ Feliciano y Luis ‘Wicho’ Figueroa para romper el hielo y tomar ventaja por 1-0.
Nada mejor que salir arriba cuando se juega en morada ajena. Esa ventaja, aunque mínima, sirvió para mantener en reposo a los anfitriones y su gente, que abarrotaron el Estadio Nueva Sparta para ver a los suyos.
En el quinto inning los Indios sacaron sus armas de guerra. Llegó el batazo de larga distancia. Abriendo, el antesalista Danny Valencia silenció las graderías con un largo jonrón por el izquierdo, un poco más tarde Ángel Sánchez, quien había llegado a base por error, anotó con un batazo de doble jugada de Miguel Abreu y antes del cierre, Motorita llevó la pelota más allá de la valla del jardín derecho.
Es necesario resaltar el trabajo de Feliciano. No solamente por su promedio de .435 (23-10), sino porque está en cada rallie haciendo daño.
En un abrir y cerrar de ojos, Puerto Rico se despegó 4-0 en el score. Mientras, el serpentinero Brodie Downs hacía la tarea. No fue hasta el quinto episodio que Venezuela pudo batear el primer hit, del bate de José Lobatón.
Los Leones enseñaron sus garras y empezaron a rugir. Y Downs se marchitó: el hit fue acompañado por un pelotazo y una base por bolas, congestionando las almohadillas. Siendo una situación de alto riesgo, el dirigente Mako Oliveras, que ha movido sus fichas como un ajedrecista, no le dio largas al asunto y trajo al zurdo Efraín Nieves.
Bases llenas y sin out, vaya manera de probar los nervios del muchacho Nieves. Tiene 20 años y apenas ha jugado un año en las ligas menores con Milwaukee. No era aconsejable que mirara a las tribunas, que hervían de ganas por un gran swing.
Pero Nieves puso su sello, limitando el daño a una carrera. Abanicó a Errold Andrus. Eliminó a Luis Maza con fly al central. Entonces le recetó un ponche a Oscar Salazar.
Es otro relevo que le rinde al Mako. Del bullpen han venido como rescatistas Román, Parise, Rivera y Simas. Y ahora Efraín. En verdad, no sería justo dejarlo fuera de la leyenda, perdido entre el festín de batazos de los puertorriqueños.
Al resumir, el serpentinero Nieves dio 2.2 entradas sin carreras y tres abanicados, apuntádose el triunfo. Le dio paso a Juan Padilla, quien retiró a los siete bateadores que enfrentó.
Tras cinco fechas, quizás los dominicanos tienen sus manos casi puestas sobre el trofeo de campeón, pero los Indios de Mayagüez aún no entregan las armas. Son rabiosos y hacen danzas de guerra. A puro corazón.
Eso sí, necesitan ganar a primera hora contra México y que a su vez, Venezuela haga lo mismo ante Dominicana. Esa combinación es obligatoria para provocar un empate y que haya un día más en la Serie del Caribe.
Tras un comienzo desesperante, Puerto Rico ha dado lecciones de honor.